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Las 12 conclusiones de la conferencia NexTV Summit en Buenos Aires

18-05-2015
Muy animada resultó este año la conferencia NexTV Summit en Buenos Aires, con dos días de clara exposición de los puntos de vista de las seis partes allí reunidas: operadores de TV abierta, TV paga y OTTs así como telcos y proveedores de equipos y de programación. Acuerdos, no hubo. Para solucionar las controversias planteadas, habría que definir acciones sobre estos temas:

Primera Conclusión: en tanto las OTTs se consideran aliados, socios y complementarios de la TV paga, los cableoperadores los ven como una amenaza o al menos un peligro, aunque sean cautos a la hora de expresarlo. Debieran reunirse para encarar el negocio en conjunto, al menos con una plataforma de mínima que sea común a ambos sectores.

Segunda Conclusión: la TV paga no está tranquila frente a los programadores, teme ser dejada de lado por los sistemas OTT de los propios productores. Los programadores afirman que este negocio es complementario, y se deduce (no lo mencionan) que busca a aquellos usuarios potenciales que no tienen TV paga lineal pero sí Internet. No hay suficiente entendimiento, ambas partes perderán.

Tercera Conclusión: Existe consenso en que los usuarios quieren simplicidad en el acceso a las plataformas digitales, pero cada programador aplica sus propios criterios técnicos y restricciones y por lo tanto hay divergencias entre uno y otro sistema. Urge un acuerdo entre los programadores para unificar  y simplificar el protocolo de acceso a sus redes.

Cuarta Conclusión: Las OTTs critican a la TV broadcast y paga lineal afirmando que prestan demasiada importancia a la tecnología, cuando el contenido es Rey, la forma de presentarlo es Príncipe y la tecnología es una Commodity. En un contexto de constante cambio, depender de los “fierros” es riesgoso porque requieren más inversión que el software y pueden quedar obsoletos en meses. La sugerencia surgida es procesar lo que se pueda y el resto alojarlo en la Nube.

Quinta Conclusión: Los dueños de las redes acusan a los productores de contenido (Netflix, YouTube) de ocupar en exceso su capacidad; las cooperativas telefónicas que proveen acceso a Internet no están de acuerdo, alegan que la existencia de estos contenidos genera demanda y hace que más gente se suscriba al acceso a Internet, que se paga a las redes, no a los productores. Es una polémica tipo huevo vs. gallina que requiere ser resuelta entre las partes en conflicto más que apelando a regulaciones estatales que resultarán perjudiciales para ambos sectores.

Sexta Conclusión: Las telecomunicaciones 4G --a que tantos mercados aspiran, otros están ensayando-- no tienen capacidad suficiente (y su costo es excesivo) para la retransmisión de contenidos de video de cierta duración, más que de unos pocos minutos. Por lo tanto, el 4G es una solución solamente para noticias y resúmenes en video. Hay que fortalecer el Wi-Fi como solución para el ‘en cualquier lado, en cualquier momento’.

Séptima Conclusión: hay OTTs que afirman que  su fuerte es la transmisión de streams en vivo y no la reproducción de contenidos de entretenimiento. Esto los convierte en un equivalente de canales de noticias y los hace diferentes del TV Everywhere porque su enfoque es distinto. Hay que profundizar el estudio de este tema, es decir, diferenciar más claramente el OTT del TVEverywhere para que cada uno encuentre su nicho de público.

Octava Conclusión: Los proveedores de acceso a Internet se niegan a reconocer que reducen la velocidad de acceso que brindan, ofreciendo sólo entre 40% y 80% (según el caso) de lo que públicamente anuncian y venden. Además, el costo del Mb de transmisión ha bajado considerablemente en los últimos años, y va a seguir bajando. Esto debilita la posición de los dueños de redes cuando reclaman pagos adicionales a los grandes productores de contenidos como Netflix y YouTube.

Novena Conclusión: La propuesta de que los cableoperadores “digieran” todos los contenidos disponibles (tanto TV lineal como On Demand), por cuenta de sus suscriptores (incluyendo Netflix, YouTube y otros), es interesante pero requiere de la industria del cable una honestidad con respecto al usuario que hasta ahora no se ha dado. La reacción de los ‘cord-cutters’ (que cortan su suscripción a TV paga) y ‘cord-nevers’ (que nunca se han suscripto, pese a poder hacerlo) no es capricho de un grupo minoritario sino una señal de que es necesario cambiar la forma de encarar el negocio.

Décima Conclusión: El papel de los fabricantes de equipos Smart TV no está aún claro en relación al futuro de la industria. Hay una discordancia entre el uso de la TV lineal y aún la On Demand con el comportamiento al acceder a Internet, que estos equipos Smart TV no han resuelto todavía. La diferencia entre lo prometido al usuario y la realidad es demasiado chocante, aún cuando al usuario no le importe, por el momento, ver en pantalla una imagen deficiente en tiempos de HD. Los fabricantes parecen indiferentes a los contenidos.

Undécima Conclusión: Falta mucho, años, para el 4K; eso, si efectivamente se impone como un medio masivo y no un capricho de quienes tienen mucho espacio y quieren un un Home Theatre en su casa. Hay acuerdo a nivel industrial (captación y procesamiento de las imágenes) pero no a nivel consumo.

Duodécima Conclusión: el IPTV es considerado el futuro de la industria, pero el envío de feeds dedicados a cada usuario (“unicast”) plantea problemas de capacidad de equipamiento y redes si se ofrece un nivel de interacción --catch-up, etc.-- como el que se está pensando en ofrecer en la actualidad. Además, hay que seguir trabajando en tecnologías de compresión para reducir la carga en las redes.

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