Tecnología
5G Américas: El futuro de la conectividad y sus condicionantes
La organización 5G Américas, que promueve la mejora de la conectividad en todo el continente, presento un “Taller Para Periodistas” a cargo de José Manuel Otero, su VP para América Latina y el Caribe, explicando los elementos condicionantes para que se concrete la iniciativa.La presentación se enfocó en una descripción del avances de las diferentes etapas (”generaciones”) de la conectividad (1G, 2G, 3G, 4G, 5G) de acuerdo a las definiciones de 3GPP, la entidad que crea el standard tecnológico, en un proceso que definió como ‘gradual’, y que requiere, para su implementación, la participación de los distintos países de la región. ‘En la mayor parte del mundo se sigue estando en la situación de expansión 4G, para luego convertirla a 5G’, que permitirá transmitir datos a mucha mayor velocidad, se reducirán los costos y será más económico utilizar computadoras ‘en la nube’ pero, a la vez, se requiere la instalación de un número mucho mayor de antenas y significará un aumento sustancial en el consumo de energía.
Hizo también referencia a la existencia de grandes sectores de la población latinoamericana de escaso o casi nulo poder adquisitivo, lo cual impide su acceso a las tecnologías avanzadas; señaló como hecho positivo la aparición en 2020 del ‘prepago’, que carga el costo de la llamada en la persona que la efectúa y no en la que la recibe. Otro factor que limita la expansión a sectores sin capacidad económica es el costo de los aparatos, que estimó debiera ser inferior a 125 dólares estadounidenses para facilitar este proceso. Otro aspecto que limita la optimización de la conectividad es que los teléfonos de generaciones anteriores, como los 3G, carecen de capacidad para aprovechar algunas de las mejores 4G, y ello sucederá con muchos aparatos 4G cuando se generalice el 5G.
Otro efecto de la evolución será ‘la obligación de repensar viejas ideas’ entre las que mencionó ‘compartir infraestructura, redes neutras, OMV, redes privadas, la competencia entre empresas privadas, la licencia única y el mercado del espectro secundario’. Calificó de ‘falacia’ la noción de que la cobertura, de por sí, facilita el acceso: ‘hay que poder pagar el servicio’; otra definición fue ‘el éxito de la implementación depende de beneficio registrado en los usuarios’. También criticó la inversión en nuevas tecnologías cuando los consumidores potenciales no están posibilitados para acceder a ellas y recordó el ‘apagón de las redes 3G en Estados Unidos en 2023’ que produjo que visitantes de América Latina con aparatos de esa tecnología no pudieran utilizarlos al llegar a la Unión Americana’. En resumen, ‘el tipo de teléfono define a qué aplicaciones se puede estar conectado’.
Con respecto a los operadores de telecomunicaciones, advirtió sobre la necesidad de no considerar el ARPU (Average Revenue per User), ingreso promedio por usuario, como la definición del éxito de la empresa: ‘intervienen el subsidio al ingreso (ofrecimiento de aparatos a menor precio, descuentos, bonificaciones), el “churn” (porcentaje de los usuarios que cancelan el servicio por mes) y la vida útil promedio de cada usuario’.
Definió como objetivos ‘bajar la latencia’, la utilización de las ‘bandas milimétricas’ y el ya mencionado aumento de la capacidad instalada de generación de energía eléctrica en los distintos países: ‘Se necesitará más electricidad, esto se va a ir haciendo cada vez más caro, con la Inteligencia Artifical y también las criptomonedas’-
Y resumió: ‘En América Latina hay 500 millones de teléfonos inteligentes, hay que controlar las expectativas’.
La conferencia prosiguió luego con una presentación sobre Inteligencia Artificial, que analizaremos en otra nota, en breve.
MS
LC