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Daniel Burman y Ran Telem debaten sobre el nuevo rumbo de la TV: de la supremacía del 'cliffhanger' al foco en el personaje
Para ofrecer una charla magistral de cómo crear historias que trasciendan, el aclamado showrunner Ran Telem, compartió escenario junto a Daniel Burman, director de contenido original para TWDC América Latina, donde repasaron anécdotas del escritor detrás de éxitos como Homeland y The Head, como también los trabajos en conjunto durante sus años al frente del desarrollo de contenido en The Mediapro Studio. La charla se llevó a cabo en las oficinas de The Walt Disney Company Latin America en Argentina, donde el productor israelí se encuentra asesorando varios proyectos para la compañía.La charla titulada "Historias locales, audiencias globales: Cómo viajan las historias", analizó las transformaciones recientes en la escritura de guiones y la adaptación de narrativas para el mercado internacional. El debate se centró en la evolución de las metodologías de trabajo y la importancia del desarrollo psicológico de los personajes por encima de los giros de trama, y tuvo a profesionales de la industria y a prensa local e internacional.
El encuentro comenzó con una reflexión de Burman sobre cómo la irrupción de las plataformas de streaming alteró los objetivos de la escritura. El director señaló que, inicialmente, la prioridad era obligar al espectador a reproducir un capítulo tras otro utilizando el recurso del cliffhanger (gancho). ‘Nos empezamos a formar y deformar en el relato con esta necesidad’, explicó, comparando esta técnica con la idea de enganchar al espectador ‘como ganado en los últimos segundos’ para evitar que abandone la pantalla.
Sin embargo, Burman destacó que la industria ha experimentado un ‘reacomode’ hacia una estructura más tradicional, donde el personaje central vuelve a ser el motor principal de la historia, ya que la audiencia busca acompañarlo en sus vivencias más que ser empujada por la trama.
En respuesta, Telem validó la supremacía del personaje y compartió una anécdota personal sobre su motivación profesional. Su padre, el único sobreviviente de su familia durante el Holocausto tras la invasión nazi a su pueblo en Ucrania, ocultó su historia hasta los 70 años. ‘El ADN de contar historias es, para mí, parte de mi personalidad’, relató. ‘No es ni siquiera un trabajo. Es como una obligación que tengo con el mundo porque esa es la herida que mi padre me infligió, y estoy tratando de curarla y, con suerte, llevársela a otros’.
Para lograr personajes con profundidad, Telem detalló una técnica de escritura inusual: llevar a sus personajes a terapia. Tras comprender que no tenía formación en psicología, este le pidió a su terapeuta dedicar sesiones exclusivas para analizar a los personajes que estaba escribiendo. ‘Empecé a aprender sobre lo que construye a un personaje [...] Traté de entender cuál es la diferencia entre lo que uno quiere y lo que necesita’, explicó. A través de este método, busca identificar las ‘llaves’ o motores del alma humana para estructurar a los protagonistas antes de insertarlos en la trama general del guion.
Otro eje del debate fue la tensión habitual en los sets de filmación. Burman expuso un problema recurrente: ‘los que leen los guiones son los actores, y no los personajes’. El director argumentó que los personajes desconocen su propio destino, lo que muchas veces genera confusiones con los intérpretes a la hora de filmar.
Telem abordó este desafío recordando su trabajo en la serie The Head, un thriller ambientado en una estación del Polo Sur. Para ayudar al elenco a internalizar a sus personajes, los creadores sometieron a los actores a evaluaciones psiquiátricas grabadas, donde debían responder preguntas personales improvisando desde la perspectiva de la ficción. ‘Los actores respondieron como sus personajes de tal manera que terminamos usando mucho de ese material dentro del show, fue algo completamente sin planear’, afirmó.
Al abordar la exportación de narrativas locales al mercado global, Burman defendió el modelo de su compañía de crear contenido ‘local for local’, apostando a que la resonancia cultural específica es lo que permite que una historia viaje.
Telem ejemplificó este proceso de adaptación recordando la transición de la serie israelí Prisoners of War hacia su exitosa versión estadounidense, Homeland. Mientras que la versión original abordaba el tabú social en Israel sobre el retorno de prisioneros de guerra y el trauma nacional, los creadores estadounidenses tuvieron que reconstruir la premisa desde cero. ‘Pusieron el auto en el elevador y lo desmantelaron por completo’, ilustró, explicando que el motor de la versión estadounidense pasó a ser el temor de que un soldado hubiera sido reclutado por terroristas. ‘La historia israelí no tiene sentido en los Estados Unidos. La idea central y los personajes pueden moverse. Pero cuando se mueven, son personas diferentes’, sentenció.
El panel concluyó con reflexiones sobre la tecnología, donde el showrunner calificó a la Inteligencia Artificial como ‘uno de los mejores amigos’ para organizar el conocimiento narrativo preexistente, y una metáfora final sobre los ciclos de su propia carrera. Telem comparó sus transiciones profesionales cada diez años con el cambio de piel de una serpiente: un proceso que no ocurre por desgaste, sino porque ‘la serpiente crece y la piel ya no la puede contener’.
Alberto Buitron